Droga (¿Cura?) Peligrosa – Minicuento

Superó a todas las drogas ilegales. Fue el invento que la industria a nivel internacional consideró una profunda traición, y las más grandes trasnacionales la consideraron el  ejemplo más extremo del egoísmo, por sorprendente que suene. En la época de los celulares, de las tablets,  crédito fácil, los canales interminables, y el entretenimiento personalizado, una compañía farmacéutica cercana a la quiebra decide tomar un riesgo. Introdujo al mercado una droga para al ansiedad y depresión, que, como efecto secundario, hacía sentir a las personas que las compras más mundanas y comunes se sintieran como las compras más elegantes y ambiciosas. Pronto los usuarios la consumían cotidianamente, y por lo mismo se hicieron inmunes a todo tipo de  publicidad que pretendía crear en estos necesidades. Los usuarios comenzaron a vivir con sencillez,  a disfrutar de sus familias, de los parques, de charlar con desconocidos,  sin la necesidad de trabajar horas extras, sin encontrar sentido a la deuda. Muchos se sintieron curados de una siniestra adicción, e inclusive lograron el mismo efecto sin comprar la droga.  Los líderes de las compañías más importantes del mundo comenzaron a presionar a los gobiernos para que prohibieran el nuevo medicamento, que comenzó a producirse clandestinamente, la demonizaron en los medios masivos, y tomaron medidas contundentes empujados por el temor de que la economía mundial colapsara repentinamente. Sin embargo fue demasiado tarde; fue liberador para millones y millones de personas ese sentir que al comprar un kilo de manzanas es como comprar un auto nuevo, comprar un dulce en la tienda es como adquirir la mas nueva televisión de plasma, comprar detergente es como ir de shopping de la ropa más lujosa de marcas exclusivas. Para muchos fue una amenaza inmoral, para otros fue la cura del peor malestar de nuestros tiempos.

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El siguiente cuento surgió al pensar lo sesgado que pueden ser los diagnósticos y tratamientos.  El comentario crítico es como los trastornos y diagnósticos están del lado del poder, y no son simples descripciones de la realidad. La depresión en una trabajadora de maquiladora es un desbalance químico, no la desesperación de vivir en condiciones económicas y sociales complicadas. El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad es una disfunción del lóbulo prefrontal y no el resultado de un sistema educativo saturado y rebasado. Dudo que dicha droga sea creada, puesto que también dudo  que el consumismo se pueda alguna vez describir como una patología en el DSM. No hablo de casos de consumismo compulsivo, hablo de que raramente escucho que en la psicología del main stream o en la sociedad se explore preguntas como ¿Cuál es la relación entre la salud mental y el consumismo? o como se preguntaba Fred Newman ¿Cómo se vive el dar en una cultura de conseguir bienes materiales?

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